María Paula Culaciati
11 de Septiembre de 1959
New York
Nunca pude responder a la pregunta “ que querés ser cuando seas grande?” Ser, ya era, y que querría hacer dentro de tantos años...? imaginaba cada día algo distinto…pintora como Mamá, escritora como Papá, abogada como el Lolo… y así me proyectaba en distintas películas sobre mi incierto futuro. Empecé a imaginarme feliz, muy feliz, riendo, viajando, explorando, conociendo nuevos lugares y haciendo muchos amigos en el camino, AH! Ahí si! me gustaba la película! Eso quería hacer de mi vida: viajera!
Indómita adolescente preocupé a mis padres como pocas, arriesgada, inconciente, probé e hice de todo lo que quise y doy gracias a la protección de Dios, aunque era atea.
Contra viento y marea, textualmente, enfrenté al océano en un velero de 33 pies, escalé la cordillera de las Andes y viví a mas de 5.000 metros excavando con arqueólogos, caminé las pisadas Incas, Mayas y Aztecas, buceé dentro de cardúmenes en el Caribe, bailé y lloré en Cuba, comí un sándwich en el Central Park, abracé una sequoia gigante, crucé el Golden Gate, tomé cactus con shamanes, a caballo salvé ovejas de la nieve en la Patagonia, pisé África en pleno apartheid, crucé los Pirineos en citroen, me bañe en el Mediterráneo, en el Indico, en el Pacífico y navegué en el Atlántico, viví 20 años con Eugenio y sobreviví.
Sobretodo amé mucho, me reí mucho y tuve una hija, Cora, que le dio sentido a toda mi vida, pude hacer mi película realidad por muchos años. Eran épocas de comedia romántica y aventuras de Indiana Jones.
El guión cambió de género abruptamente cuando, en 1991, muere Papá en un trágico accidente de auto en la Patagonia. El drama continúo por muchos años, cuando también mueren de cáncer Juan Pedro y Amílcar, mi hermanito y mi padre postizo. Este fue un viaje a las profundidades del alma, donde el dolor nos quema toda la superficie, la vieja piel se esfuma y renacemos de las cenizas con plumas nuevas para volar a alturas inimaginables. “Los milagros en contra”, a este capítulo tan difícil lo reservo para la familia.
Cambié el velero por el Jardín, la libertad por la responsabilidad, la experiencia por el aprendizaje. Timoneé el Jardín Botánico como al Titanic entre los icebergs de la política argentina, esquivando y empujando hasta lo inevitable, el choque con la Crisis. El 2002 me lleva a otra odisea, “el sueño americano”. A pesar de haber nacido en New York, nunca pensé en que viviría en USA, pero la vida me dió vuelta las estructuras y partí al Norte.
En Athens, Georgia, aprendí, trabajé, inventé, me descubrí . Gracias a mi hermana Florencia y a su familia y a inolvidables amigos, a los quienes les debo un capítulo especial, cambié el rumbo de toda mi existencia, sin su apoyo y ayuda no hubiera podido hacerlo. Hice proyectos de Educación, gané premios, hice una fundación, recibí enorme reconocimiento a mi trabajo.
Allí fue que me encontré con Mario, un ser excepcional del que me enamoré instantáneamente y que me acompaña desde entonces, el amor es un milagro que me hizo confiar en que siempre se puede encontrar la felicidad. Hoy, y a pesar de las tremendas pruebas, agradezco cada intervención del guionista que cambia permanentemente el rumbo de la película y me pasea por todos los géneros tan generosamente!